Vivimos sin sentir el país a nuestros pies, nuestras palabras no se escuchan a diez pasos. La más breve de las pláticas gravita, quejosa, al montañés del Kremlin. Sus dedos gruesos como gusanos, grasientos, y sus palabras como pesados martillos, certeras. Sus bigotes de cucaracha parecen reír y relumbran las cañas de sus botas. Entre […]
Epigrama contra Stalin



