Repensar la Desigualdad

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Nos gobierna una “new age” que, de repente, solo piensa en la desigualdad. En 20 años nuestros males han pasado de ser la pobreza y el hambre a ser la desigualdad. De repente lo que nos preocupa no es la pobreza, lo que nos preocupa es que Jeff Bezos y Amancio Ortega tienen demasiado comparado con el que no tiene. Tienen demasiado y no se lo podemos quitar, por cierto, ésa realmente es la gran preocupación y el éxito de unos derechos de propiedad definidos.

Así que decimos que tenemos que “repensar el capitalismo”, jamás oí a nadie hablar de “repensar el socialismo” pero, eso sí, los grandes gurús de la quiebra de las economías, con gran valentía, piden repensar el capitalismo. Dos cosas al respecto, el capitalismo se repiensa solo desde el mismo momento que cualquier persona del mundo sale a la calle a comerciar, es el ingenio el que repiensa el libre comercio, las miles de cabezas deseando que el futuro, que su futuro, sea mejor que el presente, que su presente. La segunda cuestión a comentar es que “repensar el capitalismo” no puede consistir en inventarse una manera de expoliar al rico merecido; como máximo y no en todos los casos, podremos expoliar al rico sin merecerlo a través de mecanismos legales pero, como digo, no en todos los casos se puede conseguir porque el mercado, el legal y el ilegal, van siempre por delante de las leyes, las legales y las ilegales.

Releo con atención estos días a Milanovic y su curva del elefante, matizada y criticada por él mismo en el propio libro. Interesante, sin duda. No podría estar más de acuerdo acerca de llamar a la curva de Kuznets: “el ciclo de Kuznets”, realmente la curva impacta en un periodo de tiempo pero, de acuerdo con Milanovic, si tenemos grandes avances no podemos descartar que haya, como ha ocurrido desde los 80 en varios de los países más ricos, un repunte de la desigualdad. «La desigualdad es muchas veces síntoma del éxito de la economía de un país» Angus Deaton, Premio Nobel de Economía. Sospecho que habrá miles de repuntes porque cada día irán mejor las cosas para la mayoría de los países; si miramos estadísticas como el crecimiento del PIB a nivel mundial (gráfico adjunto) y los avances que están por llegar en diferentes tecnologías.

Ahora bien, si cuando un gobierno dice que crea empleo, el partido opositor responde que no es empleo de calidad, si cuando alguien dice que las personas más ricas son estadísticamente más felices el otro le dice que debemos ver cómo se mide la felicidad.

¿Por qué nunca REPENSAMOS LA DESIGUALDAD?

Aquí va mi propuesta, aunque quiero comenzar diciendo que el índice GINI baja cada año y seguirá bajando salvo en momentos donde tengamos grandes avances, por ejemplo, tecnológicos en la humanidad, es decir, buenas noticias para todos.

  1. La desigualdad debería tomar en consideración que, por ejemplo, hace 50 años había productos que eran de lujo y ahora son lo que cualquiera llamaría “básico”. De hecho, el gobierno de España lo llama “privación material severa” (https://www.mscbs.gob.es/ssi/familiasInfancia/inclusionSocial/inclusionSocialEspana/Evolucion_indica_pobreza_09_18.pdf) incluyendo la comida, la lavadora o la calefacción. Cada día tenemos más calefacción, más agua, más comida, etc., todo esto debemos tomarlo en consideración.
  1. El índice debería incluir la diferencia entre un bien complementario y uno sustitutivo porque no es lo mismo ser desigual pero que ambos tengan televisión, teléfono móvil y una casa, a desigual pero que uno pase hambre y otro cene bocadillos de caviar. No me imagino a Elon Musk viendo 5 televisiones a la vez en su casa y solo el infame Maradona alardeaba de llevar 2 Rolex a la vez para no equivocarse de mano al mirar la hora. Generalmente la gente tiene una televisión en el salón, una nevera, un reloj en la muñeca, un ordenador y un teléfono móvil. Dirigiendo MICROWD, que trabaja con 7.000 clientas pobres en latinoamérica, puedo confirmar que el 90% de nuestras clientas, en 5 países diferentes, tienen smartphone.
  1. La desigualdad es difícilmente comprensible sin poder compararla con un nivel de libertad aceptable. Si no tomamos en cuenta una serie de variables fundamentales antes de valorar moralmente la desigualdad caeremos en la falacia de pensar que Corea del Norte es más igualitaria que Corea del Sur.

Como indica Milanovic, debemos hacer un análisis más profundo y no elegir la desigualdad como “trending topic” porque si no terminamos admirando los periodos de posguerra o lo que viene detrás de una pandemia. Son periodos de un sufrimiento desmedido y, sin embargo, igualitarios al máximo.

  1. Y, por último, no dejemos que lo peor de nosotros mismos aflore y, como dice mi amigo Ignacio, no confundamos desigualdad con injusticia.

 

Fuente: Instituto Juan de Mariana

Las opiniones expresadas en artículos publicados en www.fundacionbases.org no son necesariamente las de la Fundación Internacional Bases

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